Fotografía: Arturo Merino.

El culto a María Santísima de los Dolores está presente en el seno de la Hermandad, al menos desde el siglo XVIII. La imagen de la Virgen es una excelente obra del imaginero D. Antonio Joaquín Dubé de Luque, fechada en el año 1982, respondiendo al prototipo de dolorosa de la Escuela Sevillana. 

Se trata de una imagen de candelero para vestir que tiene una altura de 165 centímetros. Dubé de Luque realiza una exquisita talla inspirada en la primera dolorosa que tuvo la Hermandad, pero de tamaño natural, más anatomizada y de mayor calidad artística. 

La Dolorosa presenta la cabeza levemente ladeada hacia su derecha, con perfiles de gran dulzura y un rostro que expresa la aflicción de manera muy delicada con cinco lágrimas que brotan de sus misericordiosos ojos; con el ceño levemente fruncido, mirada baja, nariz recta y recortada con el breve y característico puente nasal del autor, y la boca entreabierta. Su policromía es nacarada, recordando a las dolorosas dieciochescas y guardando un clasicismo que entronca con la profunda devoción popular que Salteras le profesa a la Virgen de los Dolores desde tiempo inmemorial.

En el año 2012, se llevó a cabo un proceso de limpieza para la conservación de la imagen, de manos de su autor. Siendo la única intervención documentada de la Santísima Virgen.